Estilo de Vida

Perritos juguetones y traviesos destrozan sofá de plumas de su dueña

Julie encontró su sofá favorito destrozado, pero le costó regañar a los culpables porque era sus “lindos” labradores

Imagínate que sales un momento de casa y al regresar encuentras el desastre. Tu sofá favorito de plumas de pato está destrozado, y lo peor es que tienes enfrente a los culpables. Esto fue lo que le pasó a la maestra Julie Saunders, pero le costó ponerse brava y regañarlos, porque los responsables fueron sus lindos perros labradores.

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“Cuando entré, solo pensé ‘Dios mío’. Había plumas de pato por todas partes. Poppy llegó a la puerta con un juguete en la boca, pero Rocco estaba acostado en el sofá y no se movió”, contó Julie, según se lee en el portal The Mirror, que reseñó la historia.

Sin embargo, a la maestra residente de Huddersfield, le costó molestarse “porque son demasiado lindos”.

Solo bastó una hora en la que salió a una cena para regresar y encontrar la travesura de este par. Poppy se mostró arrepentido, cuando su dueña entró, él se le acercó con un peluche en el hocico y sus ojos semicerrados, como sintiendo vergüenza o culpabilidad. Rocco no parece haberse preocupado, ya que se quedó muy tranquilo en el sofá, disfrutando de la comodidad de las plumas de pato.

El sofá estaba en la oficina de Julie, quien nunca imaginó ver esta escena al llegar. Más que enojarse, para ella fue divertido.

“Fue muy divertido. Le tomamos fotos de inmediato, pero no podíamos gritarles porque son demasiado lindos para enojarse con ellos. Teníamos que reírnos”, dijo la mujer, segun el referido medio.

Hipótesis

Julie cree que los perros se vieron atraídos por el sofá porque la pelota de tenis con la que juegan se pudo haber quedado atascada en este mueble. Piensa que quizá al intentar sacarla, rasgaron el sofá y salieron algunas plumas, lo que les llamó la atención, y siguieron rompiendo para jugar.

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“Tal vez hayan olido las plumas de pato y hayan jugado con ellas. Son perros de caza, por lo que podrían ser sus instintos, al menos podremos arreglarlo”, afirmó.

A la mujer, no le quedó de otra que coser el sofá y dejar a este par encerrados en la cocina como medida de seguridad. Principalmente a Rocco, a quien considera el más travieso.

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